Hay que cambiar el discurso con el tema de la altura en Quito

¿Cuántos partidos en la altura de Quito han jugado Antonio Valencia, Jefferson Montero, Felipe Caicedo, Enner Valencia, o Cristian Noboa? Se me ocurre que el que menos partidos (Felipe Caicedo) ha disputado mínimo 20; y eso sin mencionar a los jugadores que actúan en Guayaquil, que cada año tienen que subir a jugar a la altura 14 partidos (7 equipos de la Sierra por 2 vueltas)

Por otro lado ¿Cuántos partidos en la altura van a jugar Neymar, Alexis Sanchéz, o Messi en toda su vida? Creo que los dedos de una mano sobran.


Inicio este artículo de opinión con estas dos preguntas, para hacer énfasis, que si bien hay que reconocer que a nuestros seleccionados que juegan a nivel del mar les afecta jugar en Quito; ellos mismos ya han jugado muchos partidos en la altura, por lo que considero que tienen “memoria de altura”; es decir, saben la velocidad a la que corre la pelota (la pelota en la altura va más rápido que en el llano), saben cómo tienen que dar un pase corto, un pase largo o un remate, detalle que les cuesta a los rivales adaptarse y los hace más imprecisos; nuestros jugadores con esa experiencia previa saben cómo calentar previo al partido, cómo respirar, cuando picar y cuando no. Por último, y siendo uno de los factores más importantes está el psicológico, que hace que los rivales tengan temor de jugar en Quito, que vengan a medir cada metro recorrido, a correr lo justo y eso a la final cuenta.


Con lo antes mencionado, podría llegar a la conclusión que si a los jugadores ecuatorianos les afecta la altura, a los jugadores de las otras selecciones les debería afectar mucho más; por lo que creo que poner la altura de Quito como excusa no tiene fundamento; o sino en canchas neutrales (Copa América) nos iría mejor, o de visita ganaríamos más partidos. Recordemos todos que, con la misma base de jugadores actuales clasificamos al último mundial y hemos sido muy fuertes de local


El Profesor Quinteros debe dejar de ver a la altura como un enemigo y verlo como un aliado, no decir mensajes que por momentos dividen a la hinchada (primera vez en mucho tiempo que no se venden todas las entradas hasta el día del partido), y que pueden generar dudas en nuestros seleccionados; el mensaje debe ser unificador y que convenzan a nuestros seleccionados que en Quito con buen fútbol y los buenos jugadores que tenemos les podemos ganar a cualquiera.


Como siempre los mejores deseos para la Tri, que Quito vuelva a ser nuestra fortaleza, y que el ¡Si se puede se vuelva a escuchar con fuerza en el Atahualpa!


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